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lunes, agosto 2, 2021

Paí Zini: “Vaya con cuidado, don Julián, sea manso y prudente”

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Qué mejor homenaje al paí Julián Zini que reproducir algunos de sus maravillosos versos. Y recordar algunos mojones de su vida. Nació acá cerquita de la frontera que une Misiones con Corrientes y siempre respiró pueblo. Pueblo chamamecero y que reivindica sus raíces.

Julián Gerónimo Zini la venía peleando. Hasta que no pudo más.

Este fin de semana partió con sus versos, su forma enfática y su don de gentes. Partió. Se fue.

Y, mientras su pueblo llora la ausencia del juglar que también era cura de pueblo, siguen sonando sus canciones.

“Por esas cosas de mirar mi sombra

de estudiarme la traza,

y con amor empezar a pensar en mis raíces,

me entran ganas de ser nomás quien soy…”

Con su amor galopante por un pueblo sufrido, siempre venía a Posadas. Aquí en la serenata a la Virgen de Itatí, estaba él. La última vez que se lo vio en una misa pudo ser captado y hoy compartido en esta página gracias a la gestión del padre Mario de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí.

Esta fue su homilía del 13 de julio de 2019.

Con su poncho, con sus poesías cargadas de amor y con su estirpe de juglar vestido de cura.

La última vez en Posadas. Hace un año (foto: captura pantalla Parroquia NS de Itatí)

Julián Zini nació en el paraje Centinela, departamento de Ituzaingó, el 29 de septiembre de 1939, pero fue anotado en Apóstoles, Misiones. Nació en el límite entre Corrientes y Misiones, y siempre dijo que tenía parientes en ambas provincias. Desde 1963 era sacerdote y en Mercedes halló “su lugar en el mundo”. Allí pudo indagar sobre la esencia del hombre de la región.

Para mediados de los años 70, ya había creado Los Imaguaré pero antes había probado con un grupo local que se llamó “Los hijos del Paiubre”. Así lo conocieron a él a partir de entonces.

Temas como “Avío del alma” o “Niña del Ñangapirí” ya forman parte del cancionero popular.

Todo un símbolo. La sonrisa inundando el rostro y el mate en la mano. Julián Zini.

Todo música y arte. “Va a cambiar el tiempo…” Julián Gerónimo Zini.

Sí…, ese que empieza recitando:

Si ven que el San Jorge y la araña pelean,
Si anoche escucharon a los suiriris,
Si hablo la ranita y el charque gotea,
Seguro que el tiempo se esta por venir

Un recitador como hubo pocos en la Argentina

Y luego ese conmovedor consejo de la abuela…

Vaya con cuidado, sea manso y prudente,
Que Dios y la virgen les han de acompañar.
Para los peligros sepa ser creyente,
Santa Catalina no le va a fallar.

El día en que el país recordaba a José de San Martín, en el pueblo de Mercedes, los restos de Julián Gerónimo Zini eran despedidos.

En la capilla San Cayetano, en Mercedes, el pueblo que él eligio. (foto: diario El Litoral)

Y sus versos seguirán sonando por los aires y en las casas de la “ñande gente”

“Vale la pena ser como es mi gente:
de casa chica y amplio corazón;
que no se hace problemas y sin rezongos
agrega un plato y sirve lo mejor…

Ese era Zini. Respiraba pueblo. Llevaba el chamamé en sus venas. Y los dichos del sabio de la aldea (el Arandú).

Vale la pena ser corto en palabras,
pero sabio y sencillo en la opinión;
tener como maestro el cuero propio
y leer el libro de la creación…

En una nota de canal 12 reivindicaba el idioma guaraní de una forma enfática, así como el baile del chamamé que –según decía- tenía sus orígenes en las viejas misiones jesuíticas del siglo XVII y XVIII.

Los caminos como escritor encuentran al Padre Julián en una veta creativa profunda, realizando investigaciones y publicando libros como “Camino al chamamé” con Nerea Avellanal y Julio Cáceres, “Memoria de la sangre” con Julio Cáceres, “Ñande Roga, Mercedes, Corrientes” y los trabajos más recientes como “Avío del alma”, “Nuestra Señora de Itatí”, “Chamamé, un modo de ser”, “Jesucristo, Hermano y Señor”, señala Guido Rodríguez desde El Litoral de Corrientes.

Y después, la música, claro.

“A un pueblo se le prohibía hablar su idioma para dominarlo, y se le impide pensar. Es lo mismo lo que están haciendo con nosotros con el inglés. Vale la pena ser lo que somos”.

Un cura de pueblo con la palabra y la música de su gente. Ese era el paí Zini.
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