11.7 C
Posadas
lunes, agosto 2, 2021

La historia del cura y su amigo cuando salvaron a una mujer de ahogarse

+INFO

Becas Progresar: inscriben hasta el 30 de Abril

Este programa de acompañamiento está destinado a todos los y las estudiantes mayores de 18 años que se encuentren cursando sus trayectorias educativas...

Andrea Bocelli y su fe: “Si la vida eterna no existiera todo perdería su significado”

"No creo en el reloj sin el relojero", sintetiza Bocelli su fe cristiana. Reflexionando sobre su profunda...

Subsidio de $22.000 para monotributistas y autónomos: quiénes pueden cobrarlo

Esta medida beneficiará a trabajadores independientes que se desempeñen en los rubros más afectados por las nuevas medidas para bajar los contagios...

El patrullero que “se fue a dar un paseo”

Un grupo de policías acudió en Panambí a atender una llamada por supuestas amenazas a una mujer y al bajar del...

Vicente Capuano y Arturo Boichuk viven en Posadas. El primero es jesuita y el segundo además de retirado es ministro de la Iglesia. Días pasados protagonizaron un salvataje de una mujer que se estaba ahogando. Ellos buscan aclarar: nunca se arrojaron al agua lo que no impidió que fueran los salvadores de la mujer que aparentemente se quiso suicidar.

Una pareja de amigos sale a caminar todas las mañanas temprano por la Costanera en la zona del Acceso Sur. No son las 8 de la mañana y el sol está a pleno. Es un día hermoso. Ellos van charlando cuando Arturo Boichuk (retirado de Prefectura y Ministro de la Iglesia) escucha unos ruidos extraños provenientes de un arroyo pequeño que desemboca en el Zaimán. En ese momento Boichuk le advierte a su compañero, el cura Vicente Capuano lo que está pasando.

Era una mujer que estaba hundiéndose en el agua.

“Estábamos un poco antes de llegar a la nueva escuela STEM. Para mi sonaba como un pájaro, fue Arturo quien vio la mujer en el agua”, recordó Capuano.

Sin pensarlo dos veces, “saltamos la baranda pasando sobre las rocas y yuyos.  Ella luchaba a flotar frente a la desembocadura del arroyo. Allí no hay costa natural sino una muralla que apoya el caño que pasa debajo la calle.  Nos arrodillamos sobre la muralla extendiendo las manos hacia ella.  Arturo llegó primero y ella agarró su mano”.

Afuera del agua. La mujer de 26 años al momento de salir, “no estaba muy coherente”.

Pese a que los primeros testimonios hablaban de que tuvieron que lanzarse a las aguas, el hecho no fue tan espectacular.

“Y no, no tuvimos que lanzarnos. Eso nos enseñaron en clases de salvavidas; que, si es posible evitarlo, el que busca salvar al otro, no se tira al agua; salvo que sea estrictamente necesario”, continuó Capuano.

El drama no terminó ahí. “Había unos momentos, en que ella desaparecía debajo el agua y cruzó por mi mente que iba a ser necesario lanzarnos, pero afortunadamente salió a flote”. 

Allí comenzó estrictamente el operativo rescate: “Lo que hicimos era agarrar sus muñecas y pasarla: primero Arturo a mí, él se adelanta y yo le pasé a él, entonces yo me adelantaba a él y repetía la maniobra hasta llegar a un punto donde ella pudo tocar fondo”.

O sea, la fueron trayendo de a poco para que intentara hacer pie.

Cuando al fin consiguieron sacarla del agua, la mujer de 26 “no era muy coherente. Justo cuando ya ella está afuera del agua y subió a la baranda de la costanera llegó la policía”.

Así que Capuano se enojó con los medios que señalaron su épico salvataje. Nada de eso.

“No saltamos al agua. No fue un rescate heroico.  Estuvimos en el lugar oportuno en el momento oportuno para ayudar a esa pobre mujer. Hay cientos de miles de personas en Posadas que pudieran haber hecho lo mismo.  Creo, como cura que era la providencia especial de Dios que nos puso allí cuando una persona nos necesitaba”, reflexionó.

Una historia sorprendente

Uno lo ve a Vicente (o Vincent, como tal vez lo llamen en su país de origen) Capuano y se da cuenta que es bien norteamericano. De cabo a rabo. De punta a punta. No sólo en su forma de hablar sino –por sobre todo- en su aspecto físico.

Es de Pittsburgh, Pennsylvania, un estado donde hay gran cantidad de población católica

Por las vueltas de la vida, este hombre que en su juventud fue entrenador de básquet se ordenó sacerdote en la orden Jesuita y desde entonces, ha viajado mucho. Y ha estado en varios países.

Su último destino (por ahora, al menos) es Posadas en la Parroquia Itatí.

Llegó este año y al poco tiempo, zas, pandemia. “Justo la coronafobia”, señala Vincent y acuña un nuevo término que denota su fastidio por la situación de encierro que se vive en el país.

“Soy Jesuita estadounidense nacido en Pittsburgh”, una región del este de Estados Unidos en el estado de Pennsylvania donde el catolicismo es mayoría de los cristianos con casi 40 por ciento de la población, muchos de origen irlandés e italiano, tal como el cura de Itatí. “Era entrenador de Basquet universitario antes de entrar la Compañía (de Jesús). Entré los jesuitas en 1987, luego como parte de mi formación me enviaron a Chile y a los casi 40 años comencé a aprender el castellano. Después estudié Teología en los EE. UU. y España, luego me mandaron a Salta.  Trabajaba allí y en Concordia por 15 años antes de volver a los EE.UU. por los últimos 6 años estuve en Tampa Florida en nuestro colegio”. 

Orgulloso a reventar por la reciente nominación de Amy Coney Barret para jueza de la Suprema Corte de Justicia estadounidense, por ser justamente una constitucionalista católica madre de siete hijos, Vicente la saluda en su página de Facebook.

“Llegue a Posadas justo para la coronafobia”.

Y ahí se despacha con lo que hace y no puede hacer. “La experiencia de la coronafobia nos frustra porque impide la transición a una nueva misión. Poquito a poco vamos conociendo la gente y la tarea. Yo celebro a Mísa gregoriana (se la da en latín) en privado todos los días que no tengo misas públicas. el contacto con los sagrados misterios me sostiene.  Durante la cuarentena obviamente no había misas públicas”.

Y así, mientras protesta calladamente contra las condiciones de encierro que ha traído la pandemia, Vicente sigue saliendo todos los días con su amigo Arturo a caminar la Costanera.

- Publicidad -

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Ultimas Noticias

Colecta solidaria de juguetes en Posadas

Comienza Agosto el mes de la infancia, y distintas iniciativas apelan a la solidaridad de la...

Del narco-reviro a las papas y los cigarrillos: todo sirve para meter drogas en los penales

Una breve enumeración de lugares donde los visitantes suelen querer introducir drogas y sustancias en los penales. La creatividad usada para el mal

Relato: El abuelo, el nieto y las putas

Un cuento puede tener muchos elementos de realidad. Y en este caso, el diálogo entre un hombre mayor y su nieto aportan una (o dos) mirada(s) sobre la condición de las mujeres y también sobre la de los hombres

Led Zep: Los 50 años de una obra fantástica

Medio siglo. Led Zeppelin era una banda con fama y sus tres primeros discos habían andado bien. Pero ahora venía lo mejor. Y, también, el mejor tema de la historia: Una escalera al cielo de la música

Chaque tu riñón: las piedras te atacan

Los que la sufrieron o sufren, saben de qué se trata. Y de la peor manera: sufriéndolo. La litiasis renal se manifiesta en...